miércoles, 27 de octubre de 2010

Aprender a mirar el paisaje

Cuando terminé la secundaria, decidí por inercia estudiar Arquitectura. Mientras estudiaba comencé a independizarme en todos los sentidos. Me adueñé de mi vida. Entonces fue cuando me pregunté: ¿Quien me asegura que un Titulo Universitario me va a dar estabilidad económica en un futuro? Y fue cuando me di cuenta, que cuanto antes comience a ganar plata de Arquitecto, mas terreno ganaría en el mundo de la construcción, para así ganar mas plata el día que esté recibido. Sorprendente noté que mis sueños, ambiciones e ideas no prescindían de un titulo universitario. Trabajar para los mejores estudios de arquitectura de Buenos Aires, me hizo ver, que quienes estaban empapelados en dinero (dentro de cada estudio que trabajé) no eran arquitectos. Eran empresarios o peor aún; gente que ya tenía mucho dinero de familia. Los Arquitectos que trabajan para ellos eran los que se llevaban la peor parte: trabajan por dos mangos como negros llevando adelante la gran responsabilidad y carga de completar la obra (dirección de obra, dibujantes, etc). Que no está mal, a ciertos arquitectos les encanta dirigir obra, dibujar o diseñar. Y es que a otros simplemente lo hacen por la plata, como era mi caso, que tampoco está mal. Para mi la Arquitectura era el medio para adquirir lo que me gustaba de este gran capitalismo. Es cierto que elegí esa carrera por mi afinidad por el arte y creatividad. Amé diseñar durante la cursada. Lidiar con clientes de alto poder adquisitivo (el día que funde La Curva, mi estudio de arquitectura) me redujo al concepto de: se quieres sacarles la plata, construye lo que ellos quieren. Mis ideas no eran capaces de materializarse en este país (Argentina) o en su defecto yo no supe como contactar clientes que se interesen en mi diseños.
De un modo un otro, mientras estaba en mi tercer año de Universidad, supe ver mas adelante lo que había: la nada. Te daban el titulo, una pequeña palmada en la espalda y con una sonrisa al estilo "bien hecho", después de haber sufrido física y psicologicamente alcanzar el titulo universitario, estabas en cero otra vez. Es por eso que todavía debo 5 finales y tengo un estudio de diseño y construcción funcionando a toda marcha. Eso fue de mis 24 a 30 años, hoy tengo 32.
A los 20 años me di cuenta que todos estaban tras el dinero, así que me estudié las reglas del juego capitalista y comencé a jugar a conseguir mucha plata tratando en todo momento de ser feliz.
Pero a los 30 me pasó otra vez lo mismo.
Pude ver lo que había mas adelante.
Pero fue mas raro.
Les cuento, sin dar mas vueltas: no hay nada.
Eso me llevó a entender que lo que mas importa es todo el amor que puedas dar y recibir.
El dinero es como el titulo. Al final uno se va sin siquiera su propio cuerpo, sin siquiera saber cuando y a que hora. Al final uno consigue una montaña de cosas materiales que ni siquiera sabes si todo eso le hace feliz al alguien. Al final los mejores momentos de tu vida, fueron en componía de otras hermosas personas con quienes te reíste mucho. Al final lo que cuenta es lo que les dejaste adentro, mas lo que te dieron ellos. Siento que por eso estamos acá.
Saludos!
Leandro C. García

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