La verdad es que hace poco se cumplió un año del deceso de mi viejo (deceso es la palabra más linda que encontré para quitarle un poco de seriedad al asunto).
Y no me hizo pensar nada el suceso, creo que no entendí nada de lo que pasó. Pero si me hizo sentir. Sentí que era mi plena responsabilidad el éxito y felicidad de mi vida. Algo que saben todos, pero pocos ponen en práctica, sin tocar, durante toda su vida, ni el éxito y esporádicamente una felicidad dependiente de mil factores para que se dé.
Sentí la obligación de cambiar un poco. Va todo. Y otra vez (creí que con el cambio que había hecho a los 24 años ya estábamos listos con el tema: el futuro de mi vida), pero así es.
Primero debo admitir que se quién soy y que quiero para mi vida desde el cambio que tuve a los 24 años, pero definitivamente había una diferencia entre lo que pensaba, decía y deseaba, y quien era y que hacía (a lo que me dedicaba).
Antes de seguir hablando de mi, siento la obligación de decirle a alguien que es menor de 20 años y me esté leyendo ahora, lo siguiente: el mundo no es como te lo cuentan, sino como vos lo vivís, es mentira que en este mundo se necesita plata para ser al menos un poco más feliz, es mentira que la plata se consigue con una vida seria, formal, excesivos conocimientos, altura, con valor, con audacia, astucia, picardía, de hecho la plata no importa, la plata puede venir sola a vos, sin que la llames. Te menciono a la plata porque a esa edad, a veces, uno se pregunta cómo va a pasar a pertenecer a ese mundo de placeres, fiestas, autos lujosos, ropa de marca, celular con tecnología de película, viajes a todo el mundo en avión o de mochilero, con varias propiedades y futuras inversiones, o más sereno en decimo piso, lo que sea. Lamento decirte que ese es el mundo que te ponen cuando llegas a entender como es la cosa, en este planeta en el que apareciste hace un par de décadas ya. Muchos no se dan cuenta en toda su vida entera y solo constituyen un engranaje mas en este planeta (no está mal), pero buscan la felicidad toda su vida sin saber donde estaba (talento desperdiciado), porque definitivamente y no lo dudes, todos tenemos un talento. El mundo de felicidad lo constituyen los seres con quienes te rodeas de cerca y durante un cierto tiempo nada más. Todo y todos mutan, uno roza con estas personas durante un tiempo. Lo del amor es más sencillo de lo que uno imagina, pero eso lo debes descubrir tu solito.
Solo debes creer en vos, así tan chico, inocente o astuto, busca algo que hacer que te guste y sentirás que no trabajas, sino te diviertes. El resto viene solo. Cuando hagas lo que más te gusta todo lo que deseas vendrá solo. Tu esposa, esposo, sexo esporádico, grandes riquezas si es lo que quieres tendrás. Pero si deseas solo eso (y cuando digo eso, me refiero a los efectos secundarios que aparecen al dedicarse a lo que uno cree que le gusta), el medio para conseguir las cosas (materiales o no) puede convertirte en esclavo de este sistema absorbente en cuestión de segundos. No es cosa espiritual, ni de izquierda o derecha, es simple, tan simple como suena su propia lógica: si deseas cosas materiales, debes trabajar, si no sabes de qué y comienzas un trabajo de lo que sea, ese trabajo puede convertir tu cuerpo en la tumba de tu alama. Si no crees en las almas, tu interior, tus deseos, llámalo como quieras. La sociedad tiene todo un sistema montado para personas como tú, que tienen talento, pero además de eso, dos piernas, dos brazos y un par de estudios. La sociedad tiene todo un sistema montado para personas como tú, dueñas de una empresas o mejor dicho: empresas dueñas de personas ¿más claro?: la plata no hace la felicidad. Ese mundo lujoso al que quieres pertenecer, no es más que lo que crees que necesitas para vivir tu vida y creeme que no necesitas todo eso a tu cargo y responsabilidad. La belleza nace en uno, igual que el lujo, después aparece todo solo. El lujo debe ser una proyección de tu deseo y no una proyección de la tele que desea algo de vos, que andas con plata, justo hoy principio de mes.
Po r eso digo otra vez: eres el responsable de tu éxito, felicidad, y triunfo. Garantizo éxito si el deseo es genuino, si es lo que realmente quieres ser. Quitarse las vendas no es fácil, arranca hoy mismo haciendo algo por quien deseas ser. Cuando buscas, lo que buscas viene a vos, no importa donde busques. Se puede engañar fácilmente el éxito en ese sentido, simplemente busca sin complicártela tanto y lo que buscas, no importa que tan grande sea, vendrá solo hacia ti según tu constancia.
Para los que tienen más de 20, como yo, la cosa es más simple: nunca es tarde, estate seguro. Y este texto está dedicado a vos: no importa la edad, ni sexo, ni lugar.
Si pudiese me lo mandaría a mis 20 años. La vida es corta. Hay que aprovechar al máximo y dejar un cadáver bien gordo!! Jajaja
Saludos!
martes, 28 de septiembre de 2010
martes, 21 de septiembre de 2010
domingo, 12 de septiembre de 2010
sábado, 11 de septiembre de 2010
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